“No me importa cómo llegué, me importa el cómo me voy”. Gerardo Pelusso trata de mostrarnos su fortaleza, pero su voz entrecortada lo delata, sus ojos brillosos lo obligan a poner una pausa en la conversación. El uruguayo se va y ahora recuerda los momentos más lindos de su paso por Alianza Lima. ¿Cuánto tiempo demoró rescindir el contrato?
Fue rápido. Hay algunas cosas mínimas por resolver, pero todo está hecho.
¿Por qué te vas de Alianza?
En la vida todo es cíclico: empiezas de abajo, llegas a lo más alto y luego caes. Siento que cumplí un ciclo y es hora de darle paso a un técnico nuevo con nuevas ideas.
¿Hubo traición?
Para nada. “Cuchi” De Souza y su directiva en todo momento me respaldaron. En los peores momentos me dieron la confianza y me voy con ese concepto de profesionalismo.
¿Ni cuando se lanzaron los nombres de Mario Viera y “Maño” Ruiz como tus reemplazantes?
Con Mario no tenemos relación. No sé qué estará haciendo y no sabía lo del “Maño”. Además, ellos deben asegurar a un técnico ahora que me voy.
¿Te vas decepcionado con tus jugadores?
Cuando llegué me dijeron que Jayo, Soto, Salas y Ciurlizza armaban la argolla, pero nunca la hubo. Fue un grupo que se entregó y siempre luchó por los objetivos. Más bien, esa argolla quisiera llevármela para que me hagan campeonar en todos lados.
¿En qué te equivocaste?
En muchas cosas. No se debió ir a la gira a EE.UU. Quizás los refuerzos (Poroso y Virviescas) no estuvieron a la altura. Mucho se habla de ellos, pero hay un grupo de trabajo.
¿El mejor recuerdo de tu paso por Alianza?
El título del 27 de diciembre ante Cienciano. Matute fue mi casa, los trabajadores. Todo. Nunca me sentí tan bien en un país como en el Perú.
¿Qué te faltó conseguir?
El bicampeonato. Pero ya está. Mi historia fue linda, conseguí un título en un momento difícil. ¡Qué mejor que eso!
Es un adiós o un hasta luego...
Siempre dejo la puerta abierta. Algún día volveré, de visita al menos, porque sé que tengo grandes amigos y siempre me recibirán bien.