No hay cuándo el apellido Zegarra deje de estar pegado a la historia de Alianza Lima...”. “Pitín” bromea mientras le ayuda a su hijo Carlos, el nuevo jale del cuadro íntimo, a colocarse la camiseta blanquiazul.
“Se completó mi sueño. Primero fui yo, luego Pablo y ahora Carlos, la trilogía se completó en Alianza”, dice el orgulloso padre recordando que el gusto que se dio en los años sesenta y setenta, hace algunas temporadas también lo alcanzó su hijo mayor, y ahora el turno es del menor.
“Pitín” luego resaltó que espera no traten de ver en Carlos a “Pitín”, no le gustan las comparaciones.
“Por favor, lo único que espero es que no me comparen con él, porque cada uno tiene su forma de juego”, agrega implorando.
Carlos escucha atentamente a su papá, lo ve con la blanquiazul puesta y le dice: “Te queda bien, podemos hacer dupla...”.
Ambos ríen con ganas, pero en el fondo “Pitín” sabe que ahora todos los ojos estarán puestos en su engreído. “No piensen que me verán a mí. Sólo les pido que dejen que Carlos haga su trabajo. Él llegó por méritos propios, porque no tuve nada que ver en su contratación”, aclaró por las dudas.
Luego Carlos se encargó de poner lo suyo. “Seguro la chompa de Alianza pesará por el apellido, pero no pienso eso, mi papá hizo su trabajo y yo trataré de hacer lo mío, y bien”.
Al volante el puesto no le preocupa, sabe que se lo tiene que ganar con trabajo. “Lo bueno es que vengo con ritmo de competencia a luchar un puesto. No vengo a prometer más cosas, todo se dará con el nivel que pueda mostrar”, confiesa.
“Pitín” termina de acomodarle la blanquiazul, como lo hizo hace años con Pablo. EL BOCÓN fue testigo de ese momento. “Es más que emocionante este momento para mí y saber que la trilogía Zegarra se cerró en Alianza Lima”, culminó “Pitín”.