|
Calor. Parece que el verano se extiende. Parece ser una derrota, pero no. El "Gato" Fernández está tendido, resignándose a ver cómo el balón se cuela dentro de su pórtico. Los partidos no acaban hasta el pitazo final. Felizmente. La olla chimbotana –que así parecía haberse convertido el "Centenario"– presentaba un duelo que arrancaba con escasas licencias. El local iba tomando la iniciativa mientras la visita se esmeraba en evitar errores atrás, a fin de proponer su juego mientras era capaz de controlar la pelota. La fecha marcaba el retorno de Montaño a la volante aliancista, luego de su lesión al brazo. Aún no lo vemos como se espera.
Había que ser cauteloso pues Gálvez arremetía cada vez más, ayudado por sus punteros veloces. Es así que, a los 13 del primer tiempo, Meza Cuadra es derribado por Santiago Salazar dentro del área íntima. Penal. Los nervios se empinaban, pero había que esperar la pena máxima: el "Beto" Bologna logra adivinar la dirección del disparo que, finalmente, Iglesias hizo estrellar con el poste. Era momento para que Alianza despertara el doble y el Comando empezaba a creerle. Pero Gálvez incrementaba su dominio en el terreno de juego. El marcador sigue sin abrirse, mientras se disputa la segunda etapa. Trujillo le cede mucho espacio a las piruetas de Portilla, ubicados ambos sobre el extremo izquierdo del arco sur, que custodia Bologna. No se evita el centro al área chica y Sotil encaja el primero. La tarde quemaba más. Aguantar para perder no sirve si sabes jugar. Nunca. En el ataque blanquiazul el colombiano Cerna no hace ni cosquillas al rival. Benavides, ya ingresado, parece contagiarse. A la cancha es enviado Reimond Manco, quien anda medio peleado con el gol. Había que poner todo antes que el calor terminara por achicharrar cualquier esperanza victoriana. En los últimos 5 minutos de un partido de fútbol puede ocurrir mucho, a menos que no se tenga sangre. Volcarse al arco contrario siempre es la única receta para no caer. Entonces, el joven medio peleado con el gol puede patear en esa dirección. Capaz que entra. Y entró, así, medio de "champa". Y se empató. ¿Acaso a la tabla de posiciones le importa el "cómo"? |